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Método Troncoso en casa: cómo empezar paso a paso

Las primeras cinco palabras, los tres pasos con cada una, la sesión de cinco minutos y un plan de cuatro semanas, contado desde mi cocina.

Por Kerry, mamá de Uriel y fundadora de VerbaKids·29 de septiembre de 2026·13 min de lectura
Kerry y Uriel, su hijo de tres años con síndrome de Down, leyendo juntos en casa

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La primera vez que puse cinco tarjetas sobre la mesa de la cocina, a las diez de la mañana, con Uriel recién desayunado y de buen humor, me di cuenta de que no tenía idea de qué hacer con ellas. Tenía el material. Tenía las ganas. Tenía incluso el manual descargado en el teléfono. Lo que no tenía era una respuesta simple a la pregunta más básica de todas: ¿y ahora qué le muestro, en qué orden y qué le digo?

Esa pregunta es la que quiero responder aquí. No qué es el método Troncoso ni por qué se creó (eso ya lo conté en quién es María Victoria Troncoso y qué propone su método), sino cómo se hace en casa, paso a paso, con un niño real que se distrae, se cansa y a veces prefiere el perro a las tarjetas.

Para hacer el método Troncoso en casa necesitas cuatro cosas: elegir cinco o seis palabras con carga afectiva para tu hijo, mostrarlas enteras, grandes y en minúscula junto a su foto, recorrer con cada palabra tres pasos (asociar, seleccionar y nombrar) y hacerlo en sesiones de pocos minutos todos los días, sin examinarlo. El material puede ser papel o pantalla; lo que no cambia es la secuencia.

Una definición corta, para que nos entendamos: el método Troncoso es un programa de lectura y escritura creado por María Victoria Troncoso y María Mercedes del Cerro para niños con síndrome de Down, que parte de palabras completas con significado para el niño y avanza por etapas hacia las sílabas y las frases. El manual original está disponible gratis en la sección de lectura y escritura de Down21. Si quieres el mapa completo de las etapas antes de entrar en la práctica, está en las 3 etapas del método Troncoso. Aquí vamos a quedarnos en la primera, que es donde empieza todo y donde la mayoría de las familias se traba.

Antes de empezar: lo que tu hijo ya necesita saber hacer

Esto nadie me lo dijo y me habría ahorrado semanas. El método no empieza el día que imprimes la primera tarjeta. Empieza cuando tu hijo puede hacer tres cosas, aunque sea a su manera:

  • Mirar algo contigo unos segundos. No un minuto. Unos segundos de atención compartida sobre una foto o un objeto ya bastan para arrancar.
  • Emparejar cosas iguales. Poner una cuchara junto a otra cuchara, una foto de mamá junto a otra foto de mamá. El manual de Troncoso y del Cerro insiste en trabajar primero la asociación de objetos y de imágenes iguales, porque asociar una palabra escrita con su foto es el mismo movimiento mental, solo que con un símbolo más abstracto.
  • Entender palabras aunque no las diga. Si le dices "¿dónde está papá?" y mira hacia su papá, ya entiende la palabra. Eso es lo que se necesita. Hablar no es requisito.

Sobre la edad: las autoras sitúan el inicio de la lectura alrededor de los 3 o 4 años, cuando el niño ya comprende bastante lenguaje oral y sostiene la atención unos minutos. Pero no es una fecha de vencimiento. En el síndrome de Down la comprensión suele ir por delante del habla, y es esa comprensión la que sostiene el trabajo con palabras escritas. Uriel entendía decenas de palabras cuando decía muy pocas, y esa fue nuestra puerta de entrada.

Si tu hijo todavía no empareja ni sostiene la mirada, no estás atrasada: estás en el paso anterior. Juega a emparejar objetos iguales unas semanas y vuelve a este artículo después.

Las primeras cinco palabras (y por qué no son "sol" ni "casa")

Mi primera lista de palabras para Uriel estuvo mal. Tenía colores y objetos que a mí me parecían "básicos". El problema es que para un niño de tres años "amarillo" no significa nada emocionalmente, y la lectura global se apoya en el significado antes que en la forma.

Las primeras palabras que propone el método son las que el niño ya entiende y quiere: su nombre, mamá, papá, los hermanos, la abuela, la mascota, su comida favorita. Con Uriel partimos con mamá, papá, Uriel y tata, que es como le dice a mi papá. Cuatro palabras que él reconocía de oído sin dudar y que tenían una cara detrás.

Tres criterios que me sirvieron para armar la lista:

  1. Que ya la entienda al oírla. La palabra escrita no le enseña un concepto nuevo; le pone forma visual a algo que ya tiene en la cabeza.
  2. Que tenga una foto real detrás. No un dibujo genérico de "una mamá": la foto de su mamá. En el síndrome de Down la vía visual suele ser una fortaleza, y la foto real es lo que hace que la tarjeta valga la pena mirarla.
  3. Que las formas se distingan entre sí. Si las cinco primeras palabras tienen el mismo largo y la misma silueta, al niño le cuesta más diferenciarlas. Por eso mezclé una palabra corta como tata con su nombre, que es más largo y tiene una forma distinta.

Si quieres una lista más larga, ordenada por bloques, la armé en las primeras 100 palabras para un niño con síndrome de Down. Para empezar, con cinco alcanza y sobra.

Cómo preparar el material sin volverte loca

Voy a ser breve, porque la logística fue justamente lo que casi me hace abandonar y ya conté qué son las fichas Troncoso y cómo usarlas sin imprimir. Lo esencial, según el manual, es esto:

  • Letra minúscula, porque es la que va a encontrar en los libros y en los carteles de la calle.
  • Grande y limpia: una palabra por tarjeta o por pantalla, sobre fondo blanco, sin dibujitos alrededor que compitan con ella.
  • Cada palabra con su foto, en una tarjeta aparte o al lado, para poder jugar a juntarlas y separarlas.

Con eso tienes dos caminos. El de papel: seis tarjetas de cartulina, seis fotos, y listo para esta semana. No cien tarjetas; seis. El de pantalla: las mismas palabras y las mismas fotos en una tablet, una por pantalla, con la letra ocupando buena parte del ancho. Nosotros terminamos con una mezcla: la mayor parte del reconocimiento lo hacíamos en digital, y las pocas tarjetas físicas quedaban para jugar a manipular sobre la mesa. Elige lo que puedas sostener durante meses, no lo que se vea más bonito el primer día.

Los tres pasos con cada palabra: asociar, seleccionar, nombrar

Aquí está el corazón del método y lo que a mí me faltaba esa mañana en la cocina. En la primera etapa, cada palabra recorre tres pasos en este orden. No se pasa al siguiente hasta que el anterior sale con soltura, y una palabra puede estar en un paso mientras otra ya va en el siguiente.

Paso 1: asociar (la palabra junto a su foto)

Pones la foto de mamá sobre la mesa. Le muestras la tarjeta que dice mamá, la nombras con claridad ("mamá") y la colocas debajo de la foto. Después le das a él la tarjeta y lo ayudas a ponerla en el mismo lugar. Eso es todo. No le preguntas nada. Estás enseñándole que esa forma escrita y esa cara van juntas.

Al principio se hace con una sola palabra y una sola foto. Cuando ya coloca esa tarjeta bajo su foto sin que le guíes la mano, agregas una segunda palabra con su segunda foto y él tiene que poner cada tarjeta bajo la foto que corresponde. Si duda, le acercas la tarjeta a la foto correcta antes de que la ponga en la equivocada. La idea es que acierte casi siempre, no que descubra el error solo.

Paso 2: seleccionar (elegir la palabra que le pides)

Ahora la foto ya no está. Sobre la mesa hay dos tarjetas escritas, mamá y papá, y le dices: "dame mamá". Él tiene que elegir la tarjeta correcta. Empiezas con dos opciones muy distintas entre sí y, cuando lo hace seguro, subes a tres.

Este es el paso en que las mamás nos ponemos nerviosas, porque parece un examen. No lo es, si tú no lo conviertes en uno. Si ves que va a tomar la equivocada, señalas la correcta y la nombras. Si acierta, celebras con calma y sigues. El día que Uriel puso el dedo sobre mamá entre tres tarjetas sin ayuda, me quedé quieta para no romperle la concentración, y me guardé las lágrimas para después. Ese momento lo conté entero en la primera palabra que Uriel reconoció.

Paso 3: nombrar (decir la palabra al verla)

Le muestras la tarjeta sola y le preguntas "¿qué dice aquí?". Y aquí viene lo importante para nuestros hijos: nombrar no significa pronunciar perfecto. Si dice "ma" por mamá, si hace el signo, si señala a su mamá o si mira hacia ella, está nombrando. En el síndrome de Down el habla llega después que la comprensión, y este paso puede tardar mucho más que los dos anteriores. No lo fuerces. Muchas familias trabajan la selección con veinte palabras mientras la denominación recién asoma con dos o tres, y está bien así.

Asociar, seleccionar, nombrar. Cuando entendí que cada palabra tenía su propio camino de tres pasos y que no hacía falta que todas fueran al mismo ritmo, dejé de sentir que íbamos "atrasados" y empecé a ver avances todas las semanas.

La sesión de cada día: cuánto dura y cómo se arma

Nuestra sesión era después del desayuno, a la misma hora, cuando Uriel estaba despierto y todavía tranquilo. Cinco minutos. A veces tres. Nunca más de diez. Y todos los días, incluidos los sábados, aunque el sábado fuera más corta.

Así se arma una sesión de cinco minutos con cinco palabras:

  1. Empieza con lo que ya sabe. Dos o tres palabras que ya asocia o selecciona sin problema. Es el calentamiento y, sobre todo, es el éxito garantizado con el que abre la sesión de buen ánimo.
  2. Una palabra en trabajo. La que está pasando de asociar a seleccionar, por ejemplo. Ahí va la mayor parte de la atención.
  3. Una palabra nueva, solo asociación. Se la presentas, la nombras, la colocas bajo su foto. Nada más.
  4. Cierra antes de que se canse. Termina con una palabra fácil y una celebración corta. Si se levanta de la silla antes, la sesión terminó ahí y no pasa nada.

¿Cuándo agregar una palabra nueva? Mi regla, que no está en el manual sino en mi libreta, fue esta: cuando una palabra sale sola tres días seguidos en el paso en que está, la muevo al paso siguiente y entra una nueva por atrás. Anotaba cada día qué palabras habíamos visto y cuáles habían salido sin ayuda, con la fecha. Esa libreta me salvó los días en que sentía que no avanzábamos nada, porque las fechas decían lo contrario.

Lo que dice el manual sobre la frecuencia coincide con lo que viví: sesiones cortas y diarias rinden más que sesiones largas y espaciadas, porque la atención sostenida de un niño pequeño es breve y forzarla es contraproducente. Mejor tres minutos hoy, mañana y pasado que veinte minutos el domingo.

Un plan orientativo para las primeras cuatro semanas

Esto no es una receta del manual: es cómo lo repartimos nosotros, para que tengas una referencia y no una hoja en blanco. Tu hijo puede ir más lento o más rápido, y las dos cosas están bien.

  • Semana 1. Tres palabras, solo asociación. La foto, la tarjeta debajo, tu voz nombrándola. Al final de la semana, él coloca cada tarjeta bajo su foto con poca ayuda.
  • Semana 2. Las mismas tres palabras pasan a selección con dos opciones ("dame mamá"). Entran dos palabras nuevas en asociación.
  • Semana 3. Selección con tres opciones para las primeras palabras. Las nuevas pasan a selección con dos. Si alguna palabra le sale de la boca al verla, celebras y lo anotas, pero no lo pides.
  • Semana 4. Cinco o seis palabras en distintos pasos. Puedes probar el juego de lotería: varias fotos sobre la mesa y él va colocando cada tarjeta escrita en la suya. Empieza a probar la denominación solo con la palabra más segura.

Si al final del mes tu hijo selecciona dos o tres palabras sin ayuda, el método está andando. No hace falta más para el primer mes.

Los errores que yo cometí, para que tú no los cometas

Todos los cometí en los primeros meses, así que no hay juicio aquí.

  • Examinar en vez de enseñar. Preguntar "¿qué dice aquí?" la primera semana. El niño no sabe todavía; lo único que aprende es que la sesión es un lugar donde fracasa. Primero asociar, muchas veces, sin preguntas.
  • Sesiones largas porque "iba bien". Cuando iba bien yo quería aprovechar y estirar. Al día siguiente no quería sentarse. Termina siempre cuando todavía quiere más.
  • Demasiadas palabras a la vez. Diez palabras nuevas la primera semana es una forma segura de que no reconozca ninguna. Cinco, y una nueva por vez.
  • Mayúsculas grandes y llamativas. Se ven "más claras" para el adulto, pero no son las letras que va a leer después. Minúscula desde el principio.
  • Compararlo con el calendario o con otros niños. El ritmo de Uriel es el ritmo de Uriel. La única comparación útil es con la libreta de la semana pasada.
  • Saltar a las sílabas por ansiedad. Cuando reconoció diez palabras quise "avanzar". Las sílabas vienen mucho después, y adelantarlas rompe justamente lo que la primera etapa construye.

Cuándo pasar a las sílabas (y por qué no es pronto)

La segunda etapa del método, la de las sílabas, empieza cuando el niño reconoce con seguridad un vocabulario amplio de palabras enteras. En las 3 etapas del método Troncoso expliqué la referencia que dan las autoras, alrededor de las 50 o 60 palabras seguras, y por qué no se pasa por edad ni por calendario. Para la mayoría de las familias eso significa muchos meses en la primera etapa, a veces más de un año. No es lentitud: es la base sobre la que después se apoya todo lo demás. Si te interesa la discusión de fondo entre empezar por la palabra entera o por la sílaba, la revisé con fuentes en lectura global o silábica: qué dice la evidencia.

Lo que aporta la fonoaudióloga y lo que haces tú

Hacer el método en casa no reemplaza a la fonoaudióloga ni a la logopeda de tu hijo; lo complementa. Lo mejor que hicimos fue coordinarnos: las palabras que trabajábamos en casa eran las mismas que aparecían en terapia, y cuando yo no sabía si Uriel "ya sabía" una palabra, se lo preguntaba a ella. Down España insiste en el papel de la familia dentro de la atención temprana, y esa es la forma más sana de entenderlo: tú aportas la constancia diaria y el vínculo; el equipo aporta el criterio profesional y la mirada que a una mamá, por dentro del bosque, a veces se le escapa.

Y hay algo que quiero dejar claro porque me lo preguntan mucho: no necesitas ser profesora para hacer esto. El método fue pensado por una madre junto a una pedagoga, precisamente para que las familias pudieran participar. Necesitas cinco palabras, cinco fotos, cinco minutos y una libreta.

Esa mañana en la cocina, un año después

Hoy, cuando pongo cinco palabras sobre la mesa, sé exactamente qué hacer con ellas: dos que ya sabe, una en trabajo, una nueva, y a cerrar antes de que se canse. Lo que no sabía esa primera mañana no era el método. Era que el método cabe en cinco minutos y que la parte difícil no es entenderlo, sino sostenerlo todos los días.

Si prefieres no preparar material y que alguien arme la sesión por ti cada mañana, te cuento cuál es el camino que elegimos en VerbaKids. La sesión de lectura de VerbaKids se basa en el método Troncoso, la lectura perceptiva global que María Victoria Troncoso y María Mercedes del Cerro documentaron para enseñar a leer a niños con síndrome de Down: tu hijo reconoce la palabra entera junto a su foto antes de deletrear, y la app da la pista antes de dejarlo fallar (aprendizaje sin error). No es una versión en pantalla de sus tarjetas ni un producto oficial de las autoras ni de Down21: la app trabaja la primera etapa, la de la palabra entera, con su propio recorrido. Cada día prepara una sesión guiada de pocos minutos con las palabras de su vida y las fotos de tu familia, la narra con su propia voz y decide qué mostrar y cuánto tiempo según lo que tu hijo ya domina. Lo elegimos porque cabe en la vida real de una mamá y porque se apoya en el enfoque documentado para enseñar a leer a niños con síndrome de Down. Puedes ver cómo funciona VerbaKids o probar VerbaKids 7 días gratis.

Y si tienes una duda muy concreta sobre tu hijo, escríbeme a hola@verbakids.com. ¿Cuáles fueron las primeras cinco palabras que elegiste para el tuyo?

Preguntas frecuentes

¿VerbaKids usa el método Troncoso?
Sí. La sesión de lectura de VerbaKids se basa en el método Troncoso, la lectura perceptiva global que María Victoria Troncoso y María Mercedes del Cerro documentaron para enseñar a leer a niños con síndrome de Down: el niño reconoce la palabra entera junto a su foto antes de deletrear, y cada paso se enseña para que acierte antes de equivocarse (aprendizaje sin error). La app trabaja la primera etapa, la de la palabra entera, con las 5 fotos de su familia y 84 conceptos con foto (225 palabras y 205 ejercicios), sin imprimir ni plastificar, y dice cada frase con su propia voz. VerbaKids no es un producto oficial de las autoras ni de Down21, y no usa el método Doman. Las fuentes están en verbakids.com/como-funciona.
¿A qué edad se puede empezar el método Troncoso en casa?
Las autoras sitúan el inicio alrededor de los 3 o 4 años, cuando el niño entiende bastante lenguaje y mantiene la atención unos minutos. No hace falta que hable. Si es mayor, no llegas tarde: la primera etapa se recorre al ritmo de cada niño. Antes de esa edad, lo útil es jugar a emparejar objetos y fotos iguales.
¿Cuántas palabras trabajo por sesión con el método Troncoso?
Cinco o seis en total, y solo una nueva cada vez. En una sesión de cinco minutos: dos o tres que ya sabe para abrir con éxito, una en trabajo y una nueva que solo se asocia con su foto. Cuando una palabra sale sola varios días seguidos, pasa al siguiente paso y entra otra por atrás.
¿Qué hago si mi hijo no quiere mirar las tarjetas de palabras?
Acorta la sesión, cambia el momento del día y revisa las palabras: si no le importan (su nombre, mamá, su comida favorita), cámbialas. Termina siempre antes de que se canse y no lo examines. Tres minutos con ganas valen más que diez con fastidio. Si lleva semanas sin interés, coméntalo con su fonoaudióloga.
¿Las tarjetas del método Troncoso van en mayúscula o en minúscula?
En minúscula, grande y clara, sobre fondo blanco y sin adornos. Es la letra que después va a encontrar en los libros y en los carteles de la calle. Las mayúsculas parecen más claras para el adulto, pero no son las que va a leer.
¿Se puede hacer el método Troncoso en una tablet en vez de con tarjetas impresas?
Sí. El papel era el soporte de la época; lo esencial es la secuencia: palabras con significado, con su foto, mostradas grandes, en minúscula y con constancia. En pantalla, una palabra por vez y con la letra ocupando buena parte del ancho. Muchas familias combinan la pantalla con unas pocas tarjetas físicas para manipular.
Mi hijo elige bien la palabra pero no la dice, ¿voy bien?
Sí. Seleccionar la palabra correcta ya es lectura en marcha. En el síndrome de Down la comprensión va por delante del habla, y el paso de nombrar puede tardar mucho más que los anteriores. Acepta un trozo de la palabra, un signo o que señale a la persona: todo eso cuenta como nombrar.
¿El método Troncoso es lo mismo que el método Doman?
No. Los dos muestran palabras completas, pero el programa de Troncoso y del Cerro fue pensado para el perfil de aprendizaje del síndrome de Down, trabaja la comprensión y enseña las sílabas de forma explícita más adelante. Sobre Doman: VerbaKids no usa el método Doman ni los bits de inteligencia. La Academia Americana de Pediatría (1999) desaconseja los programas Doman-Delacato por falta de evidencia, y Down España y Down21 tampoco los recomiendan para el síndrome de Down. VerbaKids se basa en la lectura perceptiva global y el aprendizaje sin error, el enfoque documentado para enseñar a leer a niños con síndrome de Down. Las fuentes están en verbakids.com/como-funciona.
¿Cuándo paso de las palabras enteras a las sílabas?
Cuando reconoce con seguridad un vocabulario amplio de palabras enteras; las autoras dan como referencia unas 50 o 60. No se pasa por edad ni por calendario. Para la mayoría de las familias son muchos meses en la primera etapa, y adelantarse rompe la base que esa etapa construye.

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