Programa Fundadora abierto · US$14,90/mes con todo incluido →

Ciencia y métodos

Bilingüismo y retraso del lenguaje: ¿dos idiomas lo confunden?

Te dijeron que dejaras un solo idioma y te quedó la culpa. Esto es lo que dice la investigación sobre los niños bilingües que hablan tarde.

Por Kerry, mamá de Uriel y fundadora de VerbaKids·31 de octubre de 2026·10 min de lectura
Ilustración: Bilingüismo y retraso del lenguaje: ¿dos idiomas lo confunden?

Compartir

Si en tu casa se hablan dos idiomas y tu hijo todavía no habla, apuesto a que alguien ya te lo dijo: «déjense de confundirlo, elijan un solo idioma». Lo dice la abuela, lo dice la vecina del jardín y, a veces —esto es lo que más duele—, lo dice un profesional. Y tú te quedas con esa culpa dando vueltas a las dos de la mañana: ¿será que esto lo causé yo por hablarle en mi idioma?

Quiero revisar ese mito con calma. La relación entre bilingüismo y retraso del lenguaje es una de las dudas que más se repite entre las familias migrantes, o con papás de idiomas distintos, que acompaño en la comunidad. Y la respuesta de la investigación es bastante más tranquilizadora que la de la vecina.

La respuesta corta: no, dos idiomas no causan retraso del lenguaje. La investigación disponible indica que los niños expuestos a dos idiomas alcanzan los hitos del lenguaje dentro de los rangos esperados. Y cuando existe un retraso real, aparece en las dos lenguas a la vez: quitarle una no acelera el habla ni corrige la causa de fondo.

Para que hablemos de lo mismo: el retraso del lenguaje es cuando un niño desarrolla la comprensión o la producción del lenguaje más lento de lo esperado para su edad, y el bilingüismo infantil es la exposición regular a dos idiomas desde los primeros años, en casa, en el jardín o en la comunidad. Son dos cosas distintas, y una no produce la otra.

De dónde viene la idea de que dos idiomas confunden al niño

El mito es viejo y nace de dos observaciones mal leídas. La primera: los niños bilingües mezclan los idiomas en una misma frase («quiero más water»), y eso durante décadas se interpretó como confusión. Hoy sabemos que esa mezcla —el code-switching— es parte típica del desarrollo bilingüe. Los adultos que hablan dos idiomas también lo hacemos todo el tiempo, y nadie diría que estamos confundidos: elegir una palabra del otro idioma cuando conviene es señal de manejo, no de caos.

La segunda observación mal leída tiene que ver con cómo contamos. Un niño bilingüe reparte su vocabulario entre sus dos lenguas: quizás dice «agua» con mamá y «more» en el jardín. Si solo cuentas sus palabras en español y las comparas con la tabla de un niño que escucha puro español, siempre va a parecer atrasado. Es como medir un ropero mirando un solo cajón: siempre va a parecer medio vacío.

De esas dos lecturas equivocadas salió la receta que todavía circula: «dejen un solo idioma». Suena lógica. Pero lógica no es lo mismo que cierta.

Qué dice la investigación sobre bilingüismo y retraso del lenguaje

Lo primero: la investigación sobre desarrollo infantil —incluida la que impulsan institutos como el NICHD— describe el desarrollo bilingüe como un camino normal del lenguaje, no como un factor de riesgo. Los niños criados con dos idiomas alcanzan los grandes hitos (balbuceo, primeras palabras, primeras combinaciones) dentro de los rangos esperados.

Lo segundo, y para mí lo más importante para una mamá preocupada: también se ha estudiado qué pasa con los niños bilingües que sí tienen un retraso o un trastorno del lenguaje. Esos trabajos —puedes buscarlos en PubMed con términos como bilingualism language delay— apuntan de forma bastante consistente a que el bilingüismo no agrava la dificultad. Un niño con retraso del lenguaje criado con dos idiomas tiene la misma dificultad de base que uno criado con uno; la diferencia es que la muestra en sus dos lenguas.

Y lo tercero es la consecuencia práctica: como el supuesto vínculo entre bilingüismo y retraso del habla en niños no es de causa, eliminar un idioma no soluciona nada. No he encontrado evidencia de que suprimir una lengua haga que un niño hable antes. Lo que sí se describe es el costo de hacerlo: si la mamá deja de hablarle en su idioma, le habla menos, con frases más pobres, con menos canciones y menos juego verbal. Justo lo contrario de lo que un niño que habla poco necesita.

Quitarle un idioma a tu hijo no le da más lenguaje. Solo le quita una parte de quién es su familia.

Cómo saber si tu hijo bilingüe habla tarde de verdad

Aquí está la parte que de verdad te quita el sueño: bueno, el bilingüismo no es la causa, pero mi hijo de dos años y medio sigue hablando poquísimo. ¿Cómo distingo lo esperable de una señal de consulta?

  • Cuenta las palabras de los dos idiomas juntas. Si dice «agua» y «water», las dos van en su lista. Lo que importa para orientarse es el repertorio total combinado, no una lengua aislada comparada con tablas de niños monolingües.
  • Mira la comprensión, no solo el habla. ¿Entiende instrucciones simples en el idioma que más escucha? ¿Señala, trae cosas, responde a su nombre, sigue tu mirada? La comprensión que va por delante de la producción es un patrón frecuente y valioso de observar.
  • Usa las mismas señales que usarías con cualquier niño. Muy pocas palabras en total cerca de los dos años, poca intención de comunicar (no señala, no muestra, no pide con gestos) o pérdida de palabras que ya decía son motivos de evaluación, con uno o con dos idiomas en casa.

Si algo de esa lista te suena, la respuesta no es «esperemos a ver» ni «quitemos el inglés». La respuesta es una evaluación con un fonoaudiólogo o logopeda, idealmente alguien que pregunte por los dos idiomas de tu casa y los considere al evaluar. Un retraso de verdad se ve en las dos lenguas; si el profesional solo mira una, puede ver un problema donde no lo hay, o perderse uno real.

¿Y si mi hijo tiene síndrome de Down?

Esta pregunta me la han hecho varias veces familias de la comunidad: si el lenguaje ya viene con su propio ritmo por el síndrome de Down, ¿un segundo idioma lo sobrecarga?

Lo que he leído sugiere que no. Los estudios disponibles sobre niños con síndrome de Down criados en hogares bilingües —un tema que referentes en lenguaje y síndrome de Down como Down Syndrome Education han abordado— no muestran que el segundo idioma perjudique el desarrollo del primero: su lengua principal se desarrolla a un nivel comparable al de niños con síndrome de Down que escuchan un solo idioma. Son estudios todavía pequeños, así que lo digo con cautela, pero van en la misma dirección que el resto de la investigación.

Sí es cierto que en síndrome de Down el lenguaje expresivo suele ir detrás de la comprensión, con uno o con dos idiomas. Eso no cambia la conclusión de fondo: la familia no tiene que renunciar a su lengua, y conviene conversar con el equipo de terapia cómo repartir los apoyos entre los dos idiomas.

¿Y si tiene autismo (TEA)?

En TEA pasa algo parecido, con un agravante: a muchas familias les recomiendan dejar la lengua materna «para no complicarlo», y lo que he leído no respalda esa indicación. Los estudios disponibles con niños autistas bilingües no muestran que la exposición a dos idiomas y el lenguaje infantil se lleven mal: ni el habla ni la comunicación en sentido amplio empeoran por crecer con dos lenguas.

Y hay algo de fondo que me importa decir: la comunicación es mucho más que habla oral —gestos, señalar, miradas, apoyos visuales— y crece en interacciones cálidas y abundantes. Si una mamá se fuerza a hablarle a su hija en un idioma que no domina, esas interacciones se vuelven más cortas, más tiesas, más pobres. Para un niño con TEA que está construyendo el deseo de comunicar, eso es perder justo lo que más necesita.

Tres pautas que sí se sostienen (y la que no)

Si el mito del bilingüismo y retraso del lenguaje no se sostiene, ¿qué sí puedes hacer desde hoy?

  1. Háblale en el idioma del corazón. El idioma en el que eres más tú: le cantas sin pensar, lo consuelas sin traducir, le dices tonteras que te salen solas. Ahí tu lenguaje es más rico, más abundante y más afectivo, y eso es exactamente lo que un niño que habla poco necesita recibir.
  2. Dale consistencia por persona o por contexto. No porque mezclar lo dañe, sino porque lo predecible ayuda a ordenar: mamá en español y papá en inglés, o la casa en un idioma y el jardín en el otro. No hay una fórmula única; lo que importa es que cada lengua reciba exposición real y de calidad.
  3. Coordina con el fonoaudiólogo o logopeda. Cuéntale cómo se reparten los idiomas en tu casa, pide que considere los dos al evaluar y pregunta cómo apoyar desde tu lengua lo que se trabaja en sesión. La terapia y el hogar pueden ir en idiomas distintos y aun así remar para el mismo lado.

¿Y la pauta que no se sostiene? La de «dejen un solo idioma» como receta general. Si un profesional te lo indica, puede estar evaluando algo particular de tu caso —yo no soy fonoaudióloga y no voy a pasar por encima de nadie—, pero te animo a preguntarle en qué se basa y a pedir una segunda opinión si la respuesta es «para no confundirlo».

Tu idioma no es el problema

Vuelvo al comienzo, a esa culpa de las dos de la mañana. Si tu hijo expuesto a dos idiomas no habla todavía, el problema no es tu idioma ni el de tu pareja. O está dentro del rango esperable y necesita tiempo y conversación abundante, o hay un retraso real que merece evaluación profesional —y que estaría ahí igual con una sola lengua en la casa. En ninguno de los dos escenarios la solución es que dejes de ser tú cuando le hablas.

Y si además quieres trabajar el lenguaje en casa de forma concreta mientras coordinas con los profesionales, te cuento el camino que elegimos en VerbaKids: la lectura perceptiva global y el aprendizaje sin error, en una sesión guiada de pocos minutos al día, en español y con las fotos de tu propia familia. La app dice cada frase con su propia voz, así que tú no preparas ni imprimes nada: aprietas empezar y acompañas. Es un complemento de la terapia, nunca su reemplazo. Puedes ver cómo funciona VerbaKids o probar VerbaKids 7 días gratis; y si tu caso es de dos idiomas y muchas dudas, escríbeme a hola@verbakids.com, que ese correo lo leo yo.

¿Y a ti, quién fue el primero que te dijo que estabas «confundiendo» a tu hijo?

Preguntas frecuentes

Mi hijo de 2 años no habla y en casa hablamos dos idiomas, ¿tengo que quitarle uno?
No. Un retraso real del lenguaje aparece en las dos lenguas a la vez, así que quitar una no acelera el habla; lo que sí hace es empobrecer la interacción con parte de su familia. Lo que corresponde es una evaluación con fonoaudiólogo o logopeda que pregunte por los dos idiomas y los considere al evaluar.
¿Un niño bilingüe habla más tarde que uno que escucha un solo idioma?
Lo esperable es que alcance los hitos del lenguaje dentro de los rangos típicos. Lo que sí pasa es que reparte su vocabulario entre sus dos lenguas: si cuentas solo una y la comparas con tablas de niños monolingües, parece atrasado sin estarlo. Antes de concluir nada, suma las palabras de los dos idiomas.
¿Es malo que mi hijo mezcle los dos idiomas en la misma frase?
No. Mezclar idiomas en una misma frase es parte típica del desarrollo bilingüe y tiene nombre: code-switching. Los adultos bilingües lo hacemos constantemente. No es señal de confusión sino de que el niño está usando todo su repertorio para comunicarse, que es justo lo que queremos.
¿Cómo cuento las palabras de mi hijo si usa los dos idiomas?
Suma todo lo que dice en las dos lenguas: si dice «agua» y también «water», las dos cuentan en su repertorio. También anota gestos con significado claro, como decir chao con la mano. Mirar una sola lengua subestima lo que tu hijo realmente sabe y puede hacerte ver un problema donde no lo hay.
Mi hijo tiene síndrome de Down, ¿puede crecer con dos idiomas o lo sobrecargo?
Los estudios disponibles con niños con síndrome de Down en hogares bilingües, aunque todavía son pocos, no muestran que el segundo idioma perjudique el primero: su lengua principal se desarrolla a un nivel comparable al de niños con síndrome de Down monolingües. Conversa con su equipo de terapia cómo repartir los apoyos, pero no tienes que renunciar a tu lengua.
El fonoaudiólogo nos dijo que dejáramos un solo idioma, ¿le hacemos caso?
Pregúntale en qué se basa para tu caso concreto, porque como recomendación general la de suprimir una lengua no tiene respaldo en la investigación que he encontrado. Puede haber un motivo particular que valga la pena entender, pero si la respuesta es solo «para no confundirlo», pedir una segunda opinión es completamente legítimo.
¿En qué idioma le hablo si yo hablo español y el jardín es en otro idioma?
En el tuyo, el del corazón: ahí tu lenguaje es más rico, más abundante y más afectivo, que es lo que tu hijo necesita. El jardín ya sostiene el otro idioma. Esa división por contexto, casa en una lengua y jardín en la otra, le da además una estructura predecible que ayuda a ordenar la exposición.

Si te resonó este artículo, compártelo con otra mamá que lo necesite.

Una sesión guiada al día, con las fotos de tu familia, sin que la vida se complique más

VerbaKids prepara cada día una sesión corta que lleva a tu hijo de las imágenes a las palabras y de las palabras a las frases, decide qué mostrar y cuánto tiempo según lo que ya domina, y te deja un registro claro para su terapeuta. La app dice cada frase con su propia voz, así que no tienes que preparar ni leer nada: solo aprietas empezar y acompañas. En cualquier dispositivo: tablet, computador o celular. Sin imprimir ni plastificar.

Sé lo que se siente intentarlo sola. Por eso construí esto.

Hoy pagas $0. Cancela cuando quieras desde la app.

Cómo funciona VerbaKids →Ver planes y precios →

VerbaKids es la app en español de aprendizaje global en casa para familias de niños con síndrome de Down, autismo (TEA) y retraso del lenguaje. Su sesión de lectura se basa en el método Troncoso (la lectura perceptiva global que María Victoria Troncoso y María Mercedes del Cerro documentaron para el síndrome de Down): el niño reconoce la palabra entera junto a su foto antes de deletrear, y cada paso se enseña para que acierte antes de equivocarse. Cada día prepara una sesión guiada de pocos minutos que lleva a tu hijo de las imágenes a las palabras y de las palabras a las frases, con las fotos de su propia familia. La app dice cada frase con su propia voz, así que el adulto no tiene que preparar ni leer nada: solo aprieta empezar y acompaña. Funciona en cualquier dispositivo (tablet, computador o celular), sin imprimir ni plastificar. Es un complemento de la terapia profesional, nunca su reemplazo.

Comentarios

Inicia sesión para comentar.

Solo usuarias registradas pueden participar.

Aún no hay comentarios. Sé la primera.